Proyecto
La segunda de dos casas contiguas en Condesa Juriquilla. El encargo pedía una fachada que se distinguiera de la hilera sin pelearse con ella: un volumen limpio, un paño de piedra natural que sube los dos niveles y una celosía metálica que resuelve la cochera sin cerrarla del todo.
Este es el render con el que se aprobó el proyecto. Conviene verlo antes de la foto de la casa construida, porque las dos no son idénticas — y ahí está lo interesante.

Obra
Lo que hay entre un render y una casa
Estructura de concreto, muros de tabique y losa reticular aligerada con casetones. La foto tomada desde abajo, antes de aplanar, muestra esa retícula tal cual: es lo que permite cubrir claros amplios sin que bajen vigas por debajo del techo.
Antes de colar hay que coordinar todas las instalaciones dentro del armado —eléctricas, hidráulicas, sanitarias—. Una vez que entra el concreto, cualquier olvido se paga picando la losa.
El bosque de puntales de madera es de las imágenes más honestas de una obra: durante las semanas que el concreto tarda en alcanzar resistencia, lo que sostiene la casa es madera.




Construido
Lo que cambió por el camino
La casa terminada cambió respecto al render en una cosa evidente: el acabado pasó del tono café al blanco. Es una decisión que se toma en obra, con el cliente y con el material delante, y que aquí funcionó mejor — el blanco hace que la piedra y la celosía negra se lean con más fuerza.
Lo demás está donde se dibujó: el paño de piedra subiendo los dos niveles, la celosía de la cochera, la ventana vertical del descanso de la escalera. Y la palmera, que en el render era una intención y ahora está plantada.
Lo enseñamos así, con el render al lado, porque es lo que un cliente quiere saber de verdad antes de contratar: no si el dibujo es bonito, sino cuánto se le parece lo que acaba construido.


